Economía
Cierre de FATE: el fin de un modelo industrial protegido que no logró competir
El cierre de la histórica fabricante de neumáticos reavivó el debate sobre el proteccionismo y la competitividad industrial en Argentina. Analistas señalan que la apertura comercial dejó al descubierto debilidades estructurales acumuladas durante años.
El cierre de la histórica fabricante de neumáticos reavivó el debate sobre el proteccionismo y la competitividad industrial en Argentina. Analistas señalan que la apertura comercial dejó al descubierto debilidades estructurales acumuladas durante años.
El cierre de la planta de FATE, controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, volvió a poner en discusión el modelo industrial argentino basado en altos aranceles y restricciones a las importaciones. Especialistas del sector sostienen que la compañía operó durante años en un mercado protegido que le permitió sostener precios elevados y baja competencia externa, con una inserción internacional limitada.
Durante ese período, los neumáticos en el país se comercializaron con valores muy superiores a los de la región, en algunos casos duplicando o triplicando precios de mercados vecinos. La protección arancelaria y el cierre relativo del mercado interno permitieron mantener márgenes altos y escasa presión competitiva. Con la mayor apertura comercial reciente y el ingreso de productos importados más baratos, esa estructura de costos quedó expuesta y se aceleró la pérdida de participación.
Según analistas, uno de los principales factores fue la dependencia del mercado interno y la falta de ventajas competitivas sostenibles. Mientras la industria global del neumático avanzó en automatización, escala y reducción de costos, la producción local se mantuvo enfocada en un esquema protegido. La caída de ventas frente a importaciones más competitivas terminó por precipitar el cierre de la planta.
A ese cuadro se sumó la conflictividad laboral prolongada en el sector del neumático durante los últimos años, con paros y bloqueos que afectaron la continuidad productiva y el cumplimiento de contratos. En un mercado global exigente, las interrupciones operativas impactan en costos y confiabilidad, dos variables clave para sostener clientes y exportaciones.
El cierre fue interpretado por distintos actores económicos como un caso emblemático del agotamiento de un esquema industrial dependiente de protección estatal. El episodio reactivó el debate entre resguardo de la industria local y competitividad internacional, en un contexto donde la apertura comercial expone con mayor claridad la productividad y eficiencia de cada sector.
Más allá de las lecturas, el caso dejó planteada una discusión de fondo sobre el desarrollo productivo: cómo sostener una industria competitiva sin depender de barreras permanentes en un mercado global cada vez más integrado y competitivo.