Estados Unidos
Estados Unidos: los demócratas ganaron el Congreso y Trump sufrió un duro revés en las elecciones legislativas
El Partido Republicano perdió el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones de medio término. El costo de vida y la guerra en Irán marcaron una jornada adversa para el oficialismo.
El Partido Republicano perdió el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones de medio término. El costo de vida y la guerra en Irán marcaron una jornada adversa para el oficialismo.
El Partido Demócrata consiguió recuperar el control del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos tras las elecciones legislativas de medio término celebradas el martes 3 de noviembre de 2026, en un resultado que representó un importante revés político para el presidente Donald Trump. Las proyecciones electorales confirmaron un cambio en la composición del Congreso, hasta entonces controlado por los republicanos, y anticiparon un escenario de mayor confrontación institucional durante los últimos dos años del segundo mandato presidencial. Los demócratas lograron imponerse en distritos tradicionalmente republicanos y recuperar bancas decisivas para alcanzar las mayorías legislativas, mientras continuaba el recuento de votos en algunas jurisdicciones.
Uno de los factores que atravesó la campaña electoral fue el malestar de los votantes por el costo de vida, la inflación y las consecuencias económicas de la guerra en Irán, especialmente sobre los precios de los combustibles. Los relevamientos realizados durante la jornada electoral identificaron a la situación económica y a la evaluación de la administración Trump entre las principales preocupaciones de los estadounidenses. El aumento de los gastos cotidianos y las críticas a determinadas decisiones de política exterior formaron parte del debate público previo a los comicios. Los resultados también reflejaron cambios en el comportamiento de sectores del electorado que habían acompañado al Partido Republicano en las elecciones presidenciales de 2024.
En el Senado, los demócratas consiguieron victorias decisivas en estados que durante años estuvieron representados por legisladores republicanos, entre ellos Texas, Kansas, Iowa, Carolina del Sur y Ohio. Uno de los resultados más destacados se produjo en Texas, donde James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y consiguió una banca que su partido no obtenía en ese estado desde 1988. También se registraron triunfos de Adam Hamilton en Kansas, Josh Turek en Iowa, Annie Andrews en Carolina del Sur y Sherrod Brown en Ohio. Estas victorias resultaron fundamentales para modificar la mayoría de la Cámara Alta y constituyeron algunos de los principales cambios del mapa electoral estadounidense.
La Cámara de Representantes también quedó bajo control demócrata, después de que el partido consiguiera recuperar distritos competitivos y superar el umbral de 218 bancas necesario para alcanzar la mayoría. Los resultados incluyeron avances en estados como Pensilvania, donde varios legisladores republicanos perdieron sus escaños frente a candidatos opositores. La jornada también dejó cambios en distintas gobernaciones, con triunfos demócratas en estados como Texas y Georgia. Aunque algunas contiendas permanecían pendientes de resolución, las proyecciones coincidieron en que el Partido Republicano había perdido el control de ambas cámaras. El nuevo Congreso asumirá sus funciones en enero de 2027 y tendrá capacidad para condicionar la agenda legislativa del Gobierno.
Tras conocerse los resultados, Trump buscó relativizar el impacto de la derrota y sostuvo que el desempeño republicano habría sido diferente si su nombre hubiera figurado directamente en las boletas electorales. Sin embargo, la nueva composición del Congreso modificará las condiciones políticas de su administración, que deberá negociar con mayorías opositoras para avanzar con iniciativas legislativas y afrontar posibles investigaciones parlamentarias. El resultado se produjo después de una primera mitad de mandato marcada por reformas fiscales, cambios en la política migratoria, recortes administrativos y decisiones de política exterior que generaron fuertes debates. Con el Congreso bajo control demócrata, Estados Unidos ingresará en una nueva etapa de gobierno dividido, en la que las diferencias entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo ocuparán un lugar central en la agenda política.